miércoles 27 de enero de 2010

Textos Diversos de V.M. en 2010

Hoy haré mi texto habitual en lengua catalana -mi lengua nativa, por cierto- que espero les guste, pues como todas las lenguas sin más, sirve para este milagro que es entendernos unos y otros, y cuantas lenguas conozcamos mejor, pues esta es una riqueza sin igual que nos hace infinitamente más sabios, y porque no decirlo, más pacificos y tolerantes... Allá vamos pues, en este caso, con la lengua del muy ilustre Verdaguer, entre otros muchos ilustres catalanes...

Avui tenim aqui, ens diu el seu autor Antoni Adell, Llicenciat en Psicologia a la Universitat de Barcelona ,"Un llibre per a pensar"...
No es poca cosa.
Molts llibres tenen aquesta pretensió. Alguns, pocs, son auténtics. No pretenen res, sencillament SON.
"DÉU? sóc jo", es d'aquests.
Es tracta durant cent i escaig págines, d' un dialeg que el lector agafa, sovint pensant que li aixecaran la camisa per la fácil ironia del titol, fins adonar-se de que en el dialeg hi va implicat ell mateix, com a lector, i... tot Déu, vaja, sigui dit sense ironies ni fácils, ni dificils.
Es un llibre valuós, escrit d´una manera que sembla fácil, perque el pugui llegir tothom. Una cosa on estic tip de veure fracassar a segons quins...!
Antoni Adell, no es d'aquest, al contrari. El seu llibre, sí, parla al cor i al cervell del que llegeix d'una manera profitosa.
"Un llibre per a pensar"... Un llibre que un lector intel.ligent escollirá per a ell, o per algú més que s´ho mereixi. Poques págines per molta saviesa.
Víctor Mora.

lunes 25 de enero de 2010

Textos Diversos en 2010

Me he precipitado sobre "Le concert", voluminosa novela de mi admirado Ismaïl Kadaré (también en francés, publicada por Fayard)·
Pero esta vez la lectura me ha decepcionado... Es el excelente escritor que conozco, pero esta vez su novela está como... hinchada, por así decirlo... Siempre se trata de una trama apasionante, pero esta vez ha añadido, aquí y allí, textos que no me incumben... O me incumben -como lo referidos a Mao Zedong- pero me parecen malos en un gran escritor como él... ¿Por qué no ha tratado a ese personaje -sin dejar de decir que no le aprueba- pero dedicándole el mismo cuidado que a otros? Nos da un Mao Zedong caricaturizado, grotesco diría yo... Cada vez que sale "su" Mao dan ganas de cerrar el libro...
Uno sigue la trama principal, siempre interesante, pero aquí y allí, te va dando fragmentos de cosas que no te interesan, y la novela que tengo en las manos tiene... ¡¡¡507 páginas!!!
No por ello dejaré de leer a este escritor que admiro. Estoy seguro de que ha escrito otras obras, como la primera de él, que tanto me ha gustado.


Victor Mora

Textos Diversos en 2010

Traduzco del francés "Le grand hiver", novela histórica de Ismaïl Kadaré (no tengo Ia versión castellana).
Hecho sin precedentes en la Europa del Este: en 1961, la pequeña Albania, rompe con la gigantesca URSS.
"Los personajes de este libro, hombres políticos o simples ciudadanos, viven este momento histórico como un drama personal. Turbados en sus convicciones, también lo están en sus pasiones y sus amores. Por su carácter épico y su construcción polifónica que liga los destinos individuales a la Historia, "El gran invierno" aparece como un "Guerra y Paz" de hoy en día".
Personajes históricos como Enver Hoxha (al que Kadaré rinde bastante pleitesía), como Jruschef... Novelescos como la bella e inteligente Zana, como Lliri, como Besnik (no sé si novelesco él, o verídico) se apoderan del ánimo del lector, alejándole de las memeces capitalistas tan frecuentes hoy... (menos mal que, solo de vez en cuando, ¡ay!. hay algún texto norteamericano de cine como los de Clint Eastwood.. y algún otro -pocos- como él).


¡Al fin, hombres y mujeres de verdad!


Victor Mora

miércoles 16 de diciembre de 2009

Textos Diversos

Bueno, esta vez ha sido algo, digamos que de menor cuantía... Y no ha sido como cuando en 199O le dispararon a Wolfgang Schäube, un ministro del interior, dejándole paralítico. Al norteamericano Bush, le habían tirado zapatos pero ninguno le alcanzó y pudo seguir como si tal cosa, agachando la cabeza...
"¿Por qué me odian tanto...?", dicen que ha exclamado el po- lítico italiano Silvio Berlusconi, que ha recibido en plena cara el golpe, lanzado al aire, de una replica de alabastro de la catedral de Milán.
La verdad, esto de replicar a golpe de catedral, o de lo que sea, a los argumentos del contrario, nos devuelve a la edad de piedra y es algo intolerable, completamente impropio de 2009... Sin broma alguna: a Silvio Berlusconi, y a cualquier otro político, a cualquier otra persona, hay que garantizarle el derecho a hablar... Se contesta siempre hablando, en tiempo de paz, por más que nos ahogue la indignación o lo que sea... O si no, vayamos acostumbrándonos a rercibir algo más, como Silvio Berlusconi, que lesiones... Los malos modos y similares están siempre en los orígenes de cualquier guerra... ¿Cuando lo aprenderemos?
La perfección creciente e incesante de los armamentos, las matanzas cretinas que no paran en el mundo, las injusticias monstruosas que siguen siempre adelante con las mismas causas que nos negamos a ver y corregir, a través de los siglos... Además del sexo, tenemos un cerebro... Algo fantástico, maravilloso, que aún no está descubierto totalmente... ¿Por qué nos paramos a pensar -a menudo- en algo más que en cosas baladies... y en el dinero, claro está? ¿Por qué no reflexionamos sobre lo que nos quisieron enseñar hombres y mujeres eminentes, no siempre forzosamente famosos y brillantes, que nos precedieron...?
¿Vamos a pensar... aunque sea por cinco minutos?

Victor Mora

jueves 10 de diciembre de 2009

Diversos 2009

Ah, los libros....! ¿Hábrase visto algo más maravilloso que los libros?
Ya sé que actualmente -vaya, desde hace bastante tiempo a decir verdad- se habla de substituir a los libros, se quiere cambiar a esos viejos compañeros, muchas veces imprescindibles del saber humano, en artefactos animados que más de una vez se averiarán, y nos dejarán en la espera de que venga algún mecánico para arreglárnoslos, llevándose su tacto precioso, su olor al que ya nos habiámos acostumbrado, incluso la mancha de aceite de tortilla que se nos escapó aquel dia, impacientes por seguir la a menudo apasionante lectura, viniendo de hacernos un apresurado bocadillo en la cocina, al no querer esperar a la hora de comer como es debido... ¡Ah, los libros...!
El anuncio de la editorial Grasset, referido al francés Jean-Claude Carrière y a Umberto Eco, lleva un texto: "No espere usted a desembarazarse·de los libros"..
Ya lo dice con razón nada menos que Umberto Eco, en ese anuncio de Grasset, en el cual proclama:
"El libro, este objeto perfecto".
Pues si... ¡Que sería de nosotros sin los libros...!
Por cierto, aprovechemos la ocasión para reclamar alguno prestado que no nos hayan devuelto... ¡Ah, los libros...!
Llaman al telefono... ¿Como...? ¿Qué...?
Pues sí, habia olvidado devolver un par de libros al que ha llamado...
La gente ¡como es! ¡Si serán distraidos...!

Víctor Mora

sábado 21 de noviembre de 2009

Diversos por V.M.

Este texto referido a la vejez, del buen escritor Ismaíl Kadaré, lo mismo vale para una mujer que para un hombre:
"Estos últimos tiempos le ocurría, cada vez más a menudo, enredarse en la cronologia de los acontecimientos y de confundir, además, los hechos reales con aquellos que ella había visto en sueños. Vivos y deaparecidos se mezclaban también, pero esto le era más bien igual. Ella estaba por otra parte persuadida de que todas las mujeres de su edad estaban sujetas a este tipo de transtornos: sino, se decía, no se las trataría de viejas."
Pero a lo que ibamos...
Leyendo hoy "el Periódico", veo que a dos ancianos catalanes (como yo mismo, por lo de anciano y catalán) acusados, con razón, de frecuentes y lamentables delitos financieros, que acaban perjudicando a la larga, y a la corta, a toda persona honesta en este país tan capitalista a macha martillo, que puede decirse que a la izquierda hay que buscarla -digamos exagerando, pero solo un poco- con un candil.
Pues bien, de lo que me quejo es de que a esos dos ancianos delincuentes, que lo son, les han llevado esposados al trullo, sí, como si tuvieran, digamos veinte abriles... Y esto no se puede hacer con ancianos, delincuentes o no. Esto es dar ideas cualquier día a los fascistas que nunca faltan.

Victor Mora

miércoles 11 de noviembre de 2009

Textos diversos de V.M., en 2009
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El texto presente que escribí hace muchos años, el 5 de Agosto de 1969, para el diario "Tele/eXprés", de Barcelona, lo titulé "Dos caras del desprecio".
Su tema tiene que ver con mi gran afecto por los que llamamos, algo despectivamente, los "animales", como si no fueran algo más...
Viene ello a cuenta del reciente fallecimiento, en 2009, del gran antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, a quien tuve el honor de entrevistar para el diario en cuestión, como he dicho, en el ya lejano 1969...
En mi libro "Todo esto de la LITERATURA y ... otras cosas" publicado ahora , en Mayo de 2009, va reproducida en contraportada la fotografia de Claude Lévy-Strauss y de mi mismo, al final de los años 6O...
A través de ella, se puede ver mi admiración extraordinaria, tras haber leído entonces alguno de sus libros, admiración que me hizo adquirir, año tras año, cuanto publicaba...
Desgraciadamente, debido a las, digamos, "peripecias" de aquellos tiempos inciertos para quienes no aceptaran el regimen de procedencia fascista en España, no pude volver a verle y disfrutar de su carácter abierto y su gran benevolencia hacia un joven de Barcelona exilado, sediento de saber.
Me permitiré hablar de Claude Lévy-Strauss, con datos que traduzco del prestigioso diario "Le Monde", del que soy asiduo lector desde hace muchisimos años:
"Arqueólogo de los totems y de los mitos, el antropólogo, padre del estructuralismo, ha fallecido el viernes 30 de octubre. Habría cumplido 101 años el 28 noviembre. De sus primeras encuestas en el Brasil, en los años 1930, en el Museo del "quai" Branly , del que es figura tutelar, el autor de "Tristes Trópicos" ha marcado con una huella profunda la historia intelectual del siglo XX."
Entre cuanto me dijo, que he recogido en mi libro "Todo esto de la LITERATURA y... otras cosas" , Claude Lévy-Strauss, estuvieron estas palabras finales:
"Me parece que (el hombre) no puede aprender a respetarse si no es a condición de que aprenda a respetar algo más que él. Y de que se proteja de algún modo, con una especie de fortificación donde podria librarse, bajo forma de combate por la protección de la vida, un combate que en el fondo, es por la protección de la vida de la misma humanidad".

Víctor Mora

sábado 18 de octubre de 2008

Como nacio el Capitan Trueno (continuación)

Una mañana del año 1962, cuando la editorial ya estaba en la calle Camps i Fabrés, cuando ya había prosperado muchísimo, la persona que en aquellos dias se encargaba de comprobar si todo el mundo “marcaba” como era debido en el reloj que habían instalado abajo (”¡Cómo si esto fuera un banco!”, gruñían los descontentos de costumbre. Y de comprobar si todo el mundo llegaba puntualmente, me dijo: “Oye, Mora, mira, perdóname, lo siento mucho, pero es que este mes has llegado varias veces tarde…
Te aviso, oye, porque me veo obligado a hacer un “comunicado”… ¡Es que en total, suman seis minutos, tú!
Yo atravesaba un mal momento… Llevaba demasiados años en la editorial.
Ya no podía aprender allí nada más. Por las mañanas, al levantarme, me sentaba en la cama y ante mi, como si desfilara una pesadilla, veía todos los actos, todos los gestos –pocos actos, muchos gestos…- que tendría que hacer, en tanto que jefe de redacción, al largo del dia… ¡No lo pude soportar más! Subí al gran despacho, sobriamente lujoso ahora, y perfectamente insonorizado, del Director. Él, que continuaba siendo puntualísimo, estaba trabajando, llenando cuartillas con su letra menuda y precisa que yo conocía bien.
Hablé atropelladamente: “Mire… Fíjese… ¿Qué le parece esto…?
¡Seis minutos! ¡Seis minutos! ¡Parece mentira! Usted sabe todo lo que hemos pasado en esta casa… ¡Cuando estábamos en el Paseo de Gracia!... Hasta veníamos a trabajar por Semana Santa… Usted sabe que teníamos hora de entrada, pero nunca de salida…
Que usted no nos ”declaró” hasta mucho después… Usted sabe que yo siempre “he posat el coll”… Que me los he ganado los sobres azules de fin de año…
El Director me miró, como haciendo un esfuerzo para concentrarse en aquello que le decía aquel personaje que parecía arrancado de “La muerte del viajante”, de Arthur Miller.
Sin duda se encontraba lejos, muy lejos, tal vez pensando en uno de sus viajes anuales a América donde iba, de vez en cuando, a ver como funcionaban las E.B. que había creado. Tal vez pensando en aquello que me dijo un dia: “Mora, yo tengo una responsabilidad muy grande. La editorial ha crecido…Siento que centenares de personas dependen de alguna manera de mi. Les tengo que dar trabajo, ¿me entiende? Les tengo que dar trabajo”. Tal vez pensaba en lo que decía, a veces, desengañadamente: “Cuando un hombre ocupa un lugar como el mio, todos le critican.
Y hagas lo que haga, te pongas como te pongas…” Finalmente, ante aquella masa de reproches míos, de dias festivos no debidamente”santificados”, de tantos y tantos trabajos “posant-t´hi el coll”, me miró de hito en hito, y con su sonrisa irónica me dijo: ”Pero Mora…¿A dónde va parar? El Paseo de Gracia… La Semana Santa trabajan-
do… ¿A dónde va a parar, hombre? ¡Aquello era la bohemia! “.


FIN